La Equinoterapia o las Terapias Ecuestres son tratamientos que recurren a actividades con caballos con el propósito de contribuir positivamente al desarrollo cognitivo, físico, emocional, social y ocupacional de las personas que sufren algún tipo de discapacidad o necesidad especial. Aunque se trata de una terapia muy actual, proviene de la antigüedad, los griegos ya recomendaban montar a caballo para curar y prevenir diversas dolencias y, con el paso de los años se extendió por toda Europa.

El caballo es una herramienta de trabajo que tiene la capacidad de rehabilitar, integrar y reeducar con el objetivo de que las personas tratadas alcanzen una mejor calidad de vida. La equinoterapia está considerada como una terapia integral que, además de cumplir funciones fisioterapéuticas, ofrece amplios beneficios en el área psicológica. Aplicar la equinoterapia en pacientes con alguna discapacidad psíquica o motora requiere una preparación muy especial por parte de aquellas personas interesadas en ejercerla, pues no sólo necesitan adquirir sus bases sino tener habilidades ecuestres y conocimientos sobre fisioterapia, psicología y pedagogía.

Existen diversas disciplinas dentro de la equinoterapia. En concreto, las personas con discapacidad intelectual deben optar por las siguientes:

Equitación psicopedagógica: formada por intervenciones psicológicas en las que se utiliza el caballo y todo su entorno como herramienta de trabajo, ejecutados por psicólogos o pedagogos especializados. Se utiliza el contacto con el caballo y la motivación que este genera para buscar soluciones a los problemas de aprendizaje y adaptación que presentan las personas afectadas por alguna discapacidad. Aumenta la motivación, estimula la afectividad, mejora la atención y concentración, estimula la sensibilidad táctil, visual, auditiva y olfativa y aumenta la capacidad de independencia.

Terapias ocupacionales: como medio para la inserción laboral para discapacitados intelectuales, que realizan actividades como la higiene y el cepillado del caballo, el aparejado del caballo, la monta, la recogida, la limpieza de materiales, etc.

Entre los beneficios que pueden tener este tipo de terapias para las personas con discapacidad intelectual hay que destacar que mejora la autoestima, el autocontrol de las emociones, la autoconfianza, la capacidad de atención, trabaja la memoria y potencia el sentimiento de normalidad. Además, también es positivo para las personas que tienen problemas con el lenguaje, contribuye a mejorar el estado físico, incrementa la sociabilidad y, por supuesto, puede suponer una oportunidad laboral.

Es mucho el valor que este increíble animal puede aportarte y seguro que tú también le puedes dar mucho de ti mismo.